Me destruyeron la vida: Joven de Nochixtlán a quien una bala le provocó el estallido de dos órganos (+Fotos) – Avance 24
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Me destruyeron la vida: Joven de Nochixtlán a quien una bala le provocó el estallido de dos órganos (+Fotos)

“Era cualquier domingo, hasta antes de las ocho de la mañana, comenzaron a repicar las campanas, estaban matando a nuestro pueblo; no deben decir ‘los maestros’, como si fueran ajenos, ellos son parte de nuestra comunidad, como el comerciante, como el albañil”, afirma un joven que se encuentra postrado en su cama, mientras convalece de sus heridas.

Él, “Ulises“, quien por seguridad prefirió cambiar su nombre, tiene 21 años, hace poco más de 20 días, de emergencia tuvo que ser intervenido quirúrgicamente para extraerle el bazo y el apéndice, ambos órganos habían estallado dentro de su organismo y podían causarle la muerte.

Aquel 19 de junio el muchacho recibió disparos en el hombro y en las costillas, éste último era una bala expansiva que provocó el daño a ambos órganos. Los hechos se perpetraron cuando se encontraba en la entrada de Nochixtlán, Oaxaca, “haciéndole frente a los federales que estaban disparando indiscriminadamente a hombres y mujeres que se defendían con piedras y palos”, declara el joven en entrevista para Revolución TRESPUNTOCERO.

Sofía, enfermera voluntaria que se encuentra en el centro de acopio de la escuela Abraham Castellanos, ubicada en Nochixtlán, declara a Revolución TRESPUNTOCERO, que “a las personas que solamente las dejaban heridas no fue porque no le ‘atinaron’, ellos sabían perfectamente a cuántos tenían que matar y a cuántos dejarlos en ese tipo de circunstancias, porque esos son los mensajes para la población que lucha se abstenga de hacerlo.

Es más fácil morirte que tener ese tipo de lesión de por vida. A otro chico de 22 años también tuvieron que quitarle órganos internos porque estaban dañados, le jodieron la vida; a otro chico no le pudieron quitar la bala que está alojada en la pierna, también le jodieron la vida”, asegura la enfermera.

Quien añade que “los que estaban sin una idea clara de por dónde tenían que correr y lo que tenía que hacer era el pueblo, la psicosis estaba de este lado, porque del otro lado todo estaba perfectamente calculado y organizado”.

Como “Ulises“, existen en Nochixtlán y comunidades aledañas cientos de heridos que no han sido atendidos por algún médico, por el miedo que les provoca que las mismas dependencias de salud sean quienes den parte a las policías y sean ubicados para después sufrir represalias.

Aunque en el caso de Ulises, pudo ser operado en otro municipio, las consecuencias de las balas le cambiaron la vida. Sin el bazo, el joven ya no podrá llevar una vida normal, su alimentación cambiará de por vida a fin de no hacer que otros órganos funcionen el doble y a larga padezca mayores afectaciones, aunque eso es lo de menos para él.

Ello porque su principal preocupación, que se ha convertido en uno de los motivos del estado depresivo en el que se encuentra, es su vida laboral. Ya que él trabajaba en una tabiquera, donde ayudaba a su padre a hacer estos ladrillos, sin embargo eso ya no le será posible, “por eso me convertí a mi corta edad en una carga para mi familia y un inútil, los federales me destruyeron la vida”, afirma Ulises.

“Si yo no puedo volver a comer carne, no lo hago, si tengo que cambiar mis hábitos no hay problema, pero tengo que volver a trabajar haciendo tabiques y eso cómo se logra estando así”, se pregunta el joven, a lo que Sofía explica a este medio que “la bala entró por un costado y salió por la espalda; el estallido de dos órganos lo provocó una sola bala, imagina qué tipo de bala hace eso, por eso él no podrá apoyar a la familia y la entrada económica que generaba a la familia ahora será un faltante“.

El muchacho permanece acostado durante todo el día y son pocas veces las que se levanta, habla poco, débilmente y el cubrebocas interfiere aún más en el volumen de su voz, éste último lo usa porque también le afectaron los pulmones, por lo que pasará varios meses usándolo, quitárselo provocaría serias y graves infecciones en su organismo.

“Por ahora se tiene que dar tiempo a la reconstrucción de la capa que recubre los pulmones, una recuperación de poco más de seis meses, y habría que ver las secuelas que va ir dejando en su organismo, que irán saliendo conforme pase el tiempo.

Él por ahora es un paciente ambulante, es decir, tiene que hacer cierto tipo de ejercicio dentro de la casa para evitar que se congestione el pulmón y hacer ejercicios de respiración; sin embargo, le pregunté a la mamá si los está haciendo y dice ‘se nos olvida’ y no es eso, lo que sucede es que existe un proceso depresivo que no está siendo atendido”, afirma Sofía.

Por lo que agrega que, “los jóvenes fueron quienes se unieron con mayor fuerza a la defensa de todo un pueblo, y fueron quienes padecieron aún más la violencia de los federales y la gendarmería. Un ejemplo más, es un chico de 22 años con una bala alojada en la columna vertebral, imposible extraerla, vivirá con ella de por vida, por si fuera poco le tuvieron que quitar 20 centímetros de intestino grueso, por el impacto de la bala”.

Además de señalar que quienes no son maestros y fueron víctimas de estas acciones, padecerán con el tiempo en mayor forma las consecuencias de las balas, esto porque sus trabajos requieren fuerza física, ya que son actividades pesadas, como lo es la siembra, la construcción y muchos más eran cargadores, por citar ejemplos, acciones que ya no podrán ser posibles derivado de los disparos y las balas que imposibilitaron en mayor o menor medida su cuerpo.

“Hay personas que incluso quedaron inválidas, el golpe físico y psicológico no se los va poder reparar al gobierno, no creo que quieran invertir en prótesis sofisticadas para los muchachos a quienes consideran enemigos, porque son quienes hacen aún más grandes los movimientos de lucha social, son quienes no le tienen miedo al gobierno, por eso los matan, por eso los hieren”, menciona a Revolución TRESPUNTOCERO la maestra Eugenia.

Por su parte, Ulises, aún con un poco de desanimo asegura que en poco tiempo “estaré preparado para volver a luchar una batalla más a lado de mi pueblo, de mi gente, maestros, vecinos y de muchas comunidades de la Mixteca guerrera“.

La maestra Eugenia, asegura que la preocupación crece a causa de un gobierno ‘dos caras’, ya que mientras habla de un diálogo y acercamiento al gremio magisterial, e incluso a algunas víctimas, roba información, no solamente considera, sino que planea el próximo ataque violento en contra de todas las regiones mixtecas, las cuales busca desestabilizar.

Aquel 19 de junio por la mañana Ulises se cubría de los gases lacrimógenos e intentaba cubrir a quienes estaban ya afectados al grado de poder desmayarse, fue en ese instante cuando las balas comenzaron a cruzarse, aun cuando los objetivos ya estaban definidos, aseguran los pobladores, uno de esos disparos a manos de federales y gerdarmes, provocó que hoy el joven padezca la incertidumbre de las consecuencias que llegarán, tanto físicas como laborales.

Revoluciontrespuntocero.com


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